Este cremoso cheesecake de vainilla sin horno combina perfecto con la base crujiente de galletas con un toque de sal. Una receta fácil y sin gelatina. Es un postre básico que puedes combinar con tus toppings favoritos.
Colocar las galletas en una bolsa tipo ziploc y triturar con un rodillo hasta obtener migas finas. Verter en un bol junto con la mantequilla derretida. Mezclar bien.
Verter en un molde desmontable de 18 cm. Presionar contra el fondo con el revés de una cuchara. Llevar al congelador por 30 minutos.
El Relleno
Poner el queso crema en un bol y batir hasta que esté cremoso con una batidora eléctrica de mano. Añadir el extracto de vainilla y el azúcar glas. Mezclar bien hasta integrar. Reservar.
En otro bol, batir la nata para montar hasta obtener picos firmes. Añadir a la mezcla de queso crema e incorporar suavemente con movimientos envolventes, usando una espátula de goma. Verter sobre la base de galletas. Llevar a la parte más fría de la nevera por un mínimo de 8 horas o hasta que esté firme.
Como Desmoldar
Pasar un cuchillo por el borde del cheesecake para soltarlo del molde. Abrir el molde y retirar. Luego pasar un cuchillo entre la base de galletas y el molde. Insertar 2 espátulas grandes planas por debajo, en direcciones opuestas. Levantar el cheesecake y colocar sobre la bandeja de servir. Cortar y ¡a disfrutar!
Puedes leer mis consejos arriba para que salga bien a la primera.