Hacer ricota casera es muy fácil y rápido. Con este cremoso queso puedes hacer muchas comidas tanto dulces como saladas, al igual que disfrutarlo así solo.
En una olla, añadir la leche, nata y sal. Llevar a ebullición a fuego medio. Remover de vez en cuando. Cuando la leche esté hirviendo, añadir el zumo de limón. Reducir el fuego y remover por 2 minutos hasta que la leche se corte. Apagar el fuego.
Colocar un paño limpio de cocina sobre un tamiz sobre un bol. Verter la leche sobre el paño. Dejar drenar 1 hora. ¡Tu ricota casera está lista! Colocar en un recipiente y guardar en la nevera si la quieres usar luego.